En una tierra al otro lado del arcoíris, donde el sol brillaba más luminoso y las flores más vistosas, vivía una niña llamada Samara. Ella era conocida por toda la tierra como Samara la valiente, y sus amigos le decían que tenía un corazón más grande que la luna. Sus temas favoritos eran los unicornios, las sirenas, los gatos y la música. Pero lo que la hacía especial era la Isla Misteriosa, un lugar de tres mil millas cuadradas que contaba con every mystical creatura que había en el mundo imaginable.
Una tarde, Samara partió hacia la Isla Misteriosa a vivir una nueva aventura. En ella llevaba su viejo armoníaco que había heredado de su abuelo, que decía que podía hacer que cualquier cosa se transformara en magia. En el camino, se detuvo bajo un árbol y escuchó la melodía más linda que nunca. Miró por todo el bosque, pero ningún animal parecía verse.
De repente, un gato sin hogar se apareció a su lado. La niña no estaba inquieta por su presencia, y, en vez de corrernel le dio comido y jugaron juntos.
"Gato, ¿quién eres?", preguntó Samara con curiosidad.
"¡Soy Kitty!, contó el gato, ¡pero como es posible que tú veasme? En realidad, solo puedo ser visto por aquellos que puedan escuchar y comprender la melodía de mi corazón".
Samara sonríó, sabiendo entonces que había encontrado a un espíritu mágico y amistoso como ella.
Continuaron su camino hacia la Isla Misteriosa, y Samara trató de preguntarle a Kitty los secretos de su melosa melodía. Él respondió que tenía que hacer coladas de agua y jugar su graciosa canción sobre ella.
Y de repente, en un lago reflejando el sol, se escuchó la más hermosísima melodía. De repente, Kitty acercó su pata a las aguas y, después de jugar la música que se oía en el universo, transformó inmediatamente en una hermosa sirena.
El encuentro entre Samara y Kitty transformó la Isla Misteriosa en un lugar más hermoso y lleno de sorpresas para siempre. Empezaron juntos una nueva aventura en busca de nuevas melodías en las que se podrían encontrar nuevas y misteriosas transformaciones.
Ambos vivieron bastante tiempo juntos en esa Isla, jugando, contando historias y creándolo durante cada día, hasta que Samara se puso de camino de regreso a casa. Kitty miró tristeza decidió que era el momento de volver a que sus llamas interiores resogieran en aquello que realmente era su hogar: el lago reflejante que la envolvía en magia.
La partida de Samara fue bonita pero triste y desde entonces en cada parte del otro lado del arcoíris, se puede escuchar el ruido de un gato jugando su canción en el lago que reflejaba el sol.
Comentarios (1)
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Me encanta!.
28/07/2025